
Estábamos como gatos afilando nuestras pupilas en las costeras,
Con la manta de farolas naranjas defenestrando el suelo bajo nuestros pies.
“Tú me has querido una vez. Abrázame de nuevo como si ella lo fuera a hacer”
Casi contuve el aliento como cuando dejé mi alma a ras de ti.
Casi noté los mismos huesos,
Porque los intenté buscar
Como cuando pierdes algo en la chaqueta
pero el olor me distraía,
era… no sé… estaba lejos de sonar como aquella dulce concertina.
Esperé el sonido del órgano enterrado,
Pero estaba muy apartado de allí,
Quien sabe si recitando ecos.
En su hombro de pana dije tu nombre con hambre
Y se fue.
Tiró su flauta por las escaleras
Y espero en la curva a sus zapatos de cristal.
“Para cenicienta siempre es medianoche”
Y me giré a la inmensidad.
By Dimas
¿No os pasa que a veces un olor os lleva a un recuerdo?
pues un abrazo también te puede llevar a otro abrazo















