miércoles, 7 de julio de 2010

Roídas zapatillas de deporte


Subí la escalerilla y crucé el umbral del avión, esquivando el muro de olor a usado y perfume de rosas recién rociado. Un auxiliar de color me indicó el lugar dónde estaba mi asiento. Tras empujar bruscamente las piernas de dos niños que pataleaban , formando una barrera en el pasillo entre butacas, y tras guiñar un par de ojos a cada lado, encontré mi asiento y me dispuse a poner el maletín en el compartimento de equipaje. Un maletín que tenía agarrado por el asa de la imaginación. Noté cómo la tensión arterial me bajaba y lo último que vi fue el suelo del avión elevándose y acercándose rápidamente hacia mi rostro.

Los sonidos que llenaban el avión -los suspiros de alivio, el jazzístico hilo musical, las palmaditas en la espalda, los niños de antes pataleando los asientos de delante, el padre suspirando agobiado- quedaron silenciados por una voz que reververaba entre los muros de mi mente.

Pocos segundos tardé en emerger del fondo del mar emmoquetado y comprobar que los sonidos recuperaban su cadencia. Sólo entonces fue cuando despegué los párpados: unos intensos ojos azules en el centro, flanqueados por unos zapatos de tacón negros y unas roídas zapatillas de deporte. Los ojos, en primer plano, se sobresaltaron cuando se encontraron con los míos, y se alzaron hacia el cielo. Los zapatos de tacón negros retrocedieron, chocaron con una mochila cuyo dueño no se había molestado en colocar en su debido lugar, y se perdieron en el horizonte. En cambio, fueron las roídas zapatillas de deporte las que se mantuvieron fieles y no perdieron de vista mis ojos ya vacíos de libertad.


NOTA: Zapatillas roídas cortesía del señor Forrest G.

lunes, 28 de junio de 2010

“Los días de perros” Tour


Los segundos son como niños
Y no esperan para que les eches la culpa.
Pero hay minutos ventrílocuos
Que manejan horas de días
Que están formando semanas sin alma.
Semanas en las que yo vivo todavía,
Emparejando macetas de ribete alto y arcilla de campo,
De todas esas veces que por tu paseo por debajo de los miradores
Están goteando.
Y también hay balas de plata expuestas,
Y malas suertes como ésta,
Y metes tras la misma piedra
El pie dos veces en el agua
Hasta que tu calcetín le hace tilín y tilda de tila la acequia
Y salen a respirar los barbos
A ver si les hace un torniquete el anzuelo de la brisa.

Un día con sus décimas, (eh! de manilla)
Donde se te encabrita la cremallera y aspiras monóxido del atasco.
Se te escapa el cambio de un botón y lo ves rodar plazoleta abajo.
Unos números donde das con la almendra amarga y sus derivados.
Y en el cuarto, el techo se lleva sus nubes de gotéele
Para que no las sumes, detrás del armario.
Los saltamontes huyen de su patria chica por que se está removiendo el agua,
Fustigando cantos de cigarra hasta saltar el dique
Para no ahogarse, ni que les salpique el alambique de la tanda.

Peldaños rotos y soltados del año
Donde Mike se ha dejado las gafas
Y te aprietan las “Kike”
Se corre, porque mantienes el pulso de las primeras citas,
El cariño de tu Russian Red.
Porque llega tu ex de parvulitos preñada de su gira de pelvis
por Marrakech.
Y un pivote aparentemente móvil
Aprovecha que llevas las suficientes o más cervezas
Y marca con un pico el logo tu coche nuevecito.
Y finalmente la actriz que te recuerda a una actriz de cine
Y a la que ves ojeando escaparates
con un bolso Luís Vuitton y levitando sobre sus tacones
Esa Angelina Jolie que crees que va salvarte de ti
Tiene un estupendo novio y derechos de autor.

Un segundo de un día de los que hemos hablado
Que parece tanto de verano, para que os voy a mentir.
Ellas, Camino, Penélope y Judith, de acuerdo a sus planes,
Te enseñan donde nacen
Pero otro día sin segundos nos dejan
Y nadie sabe donde mueren sus lunares.
Y te quedas con la duda,
Y el record de los ojos castaños que se fueron más lejos
Y con sus pendientes de tulipa bien acabados
Que empiezan a clavarse en tu mano.

Un día, un minuto del que hemos hablado.
Apartas la reja, saludas al buzón, llegas a casa.
Y está la lámpara en el suelo
Y un tifón ardiendo en la cabina.
Se fugó con los tres hijos de algodón del futón, la mesa camilla.
Y los globos derribados y el mantel enrollado
Piden en la uvi del hospital
Por los vasos agujerados.
Y un aliento de caballero de castilla
Te llega hasta las rodillas
Y te recuerda que ellos estuvieron aquí, ellos contra el sol, y este humo desenredado en el pecho se lleva a todos menos a ti.
Tan cierto como que ha sido tu fiesta
Y no estuviste allí.
Sólo como los solos de mirlitón.
Solo como el triste desatendiendo por pena
Una clase de violín.

Un día, una hora de la que hemos hablado
Hasta el panadero te echa las culpas de todo
Y apuntándote con la de cuarto
Y extendiendo sus uñas de harina
Te pasa a la florista para que te remate
Y te das cuenta que las penas son menos
Al lado del estante de las margaritas.
Una hora maldita
Donde el portátil no respira,
Latika te niega la sonrisa
Y tu mascota, la niña de diadema, el Chester
Tu madre y la madre de la madre de Encarnita
Te replican y rechistan.
Hasta los demás te llevan la contraria,
Porque les apetecía.
Y esto te lleva a meditar por la glorieta
A seguir rastros urticantes de oruguitas
A morirte como solías.

Pero al cabo entiendes
Lo que deben entender los valientes.
Y si al salir de misa una mujer se cose con sus medias una lancha hinchable y da igual lo que haya llovido mientras.
Y una pluma de sombrero se escapó para dar suerte a quien se la encuentre
Y está deseando que la anclen de nuevo para trabajar.
Tú puedes levantarte igual.
Y sonreírle a este infierno
Hasta que se parta de risa.
Yo lo haría y por mi parte al terminar las clases
Me haré una espada con el palo de los tomates,
Ensillaré mi tambor, me lanzaré a la calle
Y seré caballero andante

Y eso que a mi me lapidan de este a oeste de la villa
Con huesos dulces de nectarina.
Me tiran verduras desde el escenario los actores
A mi butaca en el palco.
Y amenaza cicuta, como granizo desenvuelto a propósito
Por cualquier ruta que emprendo.
Pero yo lo comprendo.
Me van a matar o voy a morir en el intento.
¿Amigo, sabes lo que es una buena trifulca?
Yo contra el mundo.
Lo considero una pelea justa.

-Dimas- También conocido como “¿Silosenanosyanotienencoleporquénohaydibujosanimadosporlasmañanas?”


A POROPÓSITO DE…

A muchos en estos días de perros, os follarán o os han follado (en el sentido de suspenderán) en los exámenes y le echareis la culpa al mundo, al perro y al capullo ese que sale en “Crepúsculo”, el de la nariz de cerdo no el otro, por robaros horas de sueño…
“Sólo inténtalo de nuevo” es la tesis de este poema contra los días en los que aparentemente nada funciona.

lunes, 21 de junio de 2010

Escrito en un velo de ojos




Niccoló Paganini lo expresaba bien en su sonata,
qué maravilla de violín! se me acompasa el aliento.
Entornen las cortinas,
el barco acaba de partir y la brisa azota mi ánimo.
Anónimos suspiros, apagados recelos,
durmamos para vivir en el letargo de una vida desdichada.
Y qué desdicha!
sentir ajeno lo propio y querer huir todavía más.
Quiero ser melodía en el desierto,
allí donde el agua es tesoro y la arena cofre.
Y ejércitos de estrellas se derrumban en mis sueños
ya no veo lirios o margaritas, no veo lilas ni pensamientos.
Las embriaga voraz atardecer en frío fatigado,
y muerto el sol no hay espinos ni jueces.

domingo, 20 de junio de 2010

"Miau!"


Los chicos habían conseguido un gato para el piso.
Un gato con el mismo número de rabos
Y los mismos afilados bigotes de caballero
Que el resto de los gatos.

El aeronáutico la dejó en el suelo de la cocina,
Y cayó de pie.
“Este gato mira con la misma indiferencia que todos,
Es un buen gato”,
Dijo mientras él se lamía zarpas
Y transmitía paz junto a las bolsas de plástico,
Bajo la llama escandalosa del calentador.

Sin nombre no hay necesidad de cascabel,
Pero si de caricias y de caricias.
Pasó bajos sus piernas,
Pero siempre miraba el doble acristalamiento y la otra esencia que parece que tienen las ventanas.
Lamió leche derramada entre las juntas del parqué,
Pero siempre esperaba atento a que la luz que pasa por debajo de la puerta se abriera todavía más.

Podéis pensar que estaba cansado de perseguir y cazar moscas de un salto.
Podéis pensar que se aburría hasta no poder más en las conversaciones de los amos.
Podéis pensar que pensó que el mundo no era lo bastante gatuno para él.
Pero el caso es que un día,
Cuando la raya de luz se abrió lo bastante,
“Miau!”, por que así lo llamo yo.
Salió corriendo como si fuera a salvar a alguien o algo.

Corrió con todas sus 7 vidas,
Por todo el pasillo enmoquetado,
Corrió escaleras arriba hasta el final,
Porque el ascensor estaba ocupado.
Los chicos lo siguieron,
Y lo vieron allí, como contento,
Como si por fin hubiera llegado.
Frente al umbral de la terraza,
Umbral, porque no había puerta
Y no había porque la habían arrancado.

“Miau!” atravesó aquello
Y llegó a una terraza tan llena de graba
Como de atardecer y nubes negras.
Los chicos lo observaban extrañados
“¿Qué ira a hacer?, ¿Qué coño le pasa a este gato?”
“Miau!” se subió a una cornisa
De un piso de 8 plantas.
Miró al horizonte.
Lo conoció.
Él le dijo: “Eh! Yo también te conozco”
Y “Miau!” saltó como nunca un gato había saltado antes.

Nadie sabe si a su pesar, pero 8 plantas después
“Miau!” cayó de pie y fue rescatado por sus amos y devuelto al piso.
Pero cada vez que veía la puerta abierta, lo volvía a hacer.
Y se escapaba, y corría hasta la última planta y saltaba al arcén.
Al final a sus dueños no les quedó más remedio que atar al gato más raro del mundo.
“Miau!” estuvo encadenado al cubo de basura y a sus maullidos durante meses.
Hasta que un día,
Precisamente en el que habían vuelto las nubes negras.
Lo consiguió y una tarde de humedad oscura
“Él le dijo: “Eh! Yo también te conozco”
Y “Miau!” saltó como sólo un gato había saltado antes.

Debió ser la séptima vez,
por que “Miau!” ya no regresó,
y bueno hay que alegrarse por él, porque
sea lo que sea que quisiera ese extraño gato
lo consiguió.

Su historia, es una de esas historias, que uno no se cansa de contar.
Algunas veces la olvidas y te alegra que en el momento oportuno
Y rodeado de la gente oportuna te venga a la cabeza.
A si que, bueno, no sé si o es he contado alguna vez que…
“Los chicos habían conseguido un gato para el piso
Un gato con el mismo número de rabos
Y los mismos afilados bigotes de caballero
Que el resto de los gatos…”

-Dimas. También conocido como "AquelqueteniaunacasadondetodoslosgatossellamanFelipe-


A PROPÓSITO DE…
La negra época de examenes es de las mejores para escribir y para pintar las mesas de las bibliotecas pero de las peores para cuidar blocs, mis queridos y apasionados lectores indigentes. A si que tengo unos cuantos poemas más en el tarro de los poemas (el único tarro con sistema de seguridad de Reminton y con un código indescifrable de cuatro unos), ya se que quirais un poema de amor para copiarlo y entregarlo a las novias como propio junto a la camiseta que le habeis comprado porque se lo merecia peeeero la historia de “Miau!” se merecia aún más este apartado y ¿Quién sabe si alguno de vosotros, lectores indigentes, está saliendo con un siames, un abisino, o uno de esos angoras turcos que menean el rabo garbosamente?

viernes, 28 de mayo de 2010

El sueño que te lleve a mi jardín púrpura


La reina de las flores púrpuras,
Seis días de lluvia apoyada en el parapeto de madera
De una isla de té de hierbas y de sombra sucia.

Con su jersey de granas con todos los cruces calados,
Y yo esperando de su penumbra un carmín de labios.

La conversación que miro, riega con alambres cristalinos
Y plumón de trapo el espejo de un fantástico charco.

El aguacero arrecia y la princesa se engancha a su tormenta
Y espera su pulpa, su nuca, su piel, así de contenta.

Zumo de almenas en ruinas y fresones oscuros,
Meandros morenos chorreando de nuevo
Por un jardín de ratos, bien alto,
Donde entregar las alas y la tez sonrosada.

En ese país, en ese recodo,
Se hace joven mi amor
Mientras nos salva a todos.

-Dimas-

A PROPÓSITO DE… Ey nanos,nanas y pobrecillos en general que le seguis la pista a este... ¿Cómo decirlo? "Rechuli bloc", este poema es de hace un tiempo, y no penseis que últimamente no escribo cosas tan buenas como nuevas metido en lo mas profundo de mi acervezado y extraño mundo, pero es que lo que escribo ahora no es carne de bloc precisamente asi que... os conformais con éste que lo saqué de un sueño letra a letra cual Dalí mientras me encargaba de regar el huerto de naranjas y contaba saltamontes que huian para no ahogarse.

martes, 4 de mayo de 2010

La muñeca que hay que morder


La pruna de la muñeca izquierda
Abre el mordisco de la princesa negra.
Nadie sabe porque sube su ave
Por las troneras de la tierra
¿Y Por qué no cuidar de tus cadenas
Si sólo veo en ellas pulseras?
Recuerda, Dimas, recuerda.

La derecha esconde el as
Y el gorrión mojado muerto sobre la almohada,
El corte limpio y el aura de la carne en llamas.
Sólo hay que soplarle a las venas para que se abran.
Lamer las yemas del pistilo ardiente.
Reconocer haber enamorado al transeúnte
Que a la vuelta de la esquina se fue a perder
Y que ahora son todo halos desenvainados
Para volverte a ver.

¿Y la muñeca o la mano que no se ve?
¿Peina el libro del alma?
¿Cose esos agujeros de luz a las persianas?
¿Come pasos de pañuelo si es un baile gitano cuando se te escapa?
¿Qué ojos me llevas?
¿Hasta donde tengo que seguir tu rallada voltereta, racimo de cunetas donde mojé el pie, cangilón que asciende, nana de agua que me gustaría dormir desde que amanece?

-Dimas-

A PROPÓSITO DE… Un día te levantas y llevas una semana sin escribir y dices: Mierda! he perdido mi don, joder ya no voy a poder escribir más porque no se donde buscar la puta inspiración. ¡Denunciaré a mis musas!... pero claro seis segundos después estas buscando papel,boli y rezando porque no coincidas con nadie en el tren porque tienes trabajo que hacer

miércoles, 28 de abril de 2010

Las Costas de Mina


No está mal que alguien te espere por fin.
Que te aprendan.
La ciencia cierta de que alguien está pensando en ti,
Mientras cruzas las luces mojadas de un hall desconectado.

No está mal que encuentren tu cuello.
Aprender del azúcar de la rosa negra
Como se saca con fuerza un beso del paladar
Hasta perderte en su estela.

En una tarde de paseo y de manos,
Puedes enseñarle todo lo que rebosaba en tu bolso de piel
Puedes decir en ese tiempo un millón de cosas:
Graciosas, románticas, inteligentes...
Pero al final lo que realmente ella y todos queremos oír es: "¡Tacháááán!

Hablas de bajo que astro feroz
Un latido os dio la dirección para encontraros,
De que puertas había que abrir en el sótano,
De que sombrero perdió la cabeza,
Y de que monstruo terrible os hizo frente al traspasar el foso.
Todo aquello que hizo falta para llegar hasta el banco junto al río
Y charlar enredados de la humilde poesía.

Aunque estuve apunto de tocar con la nariz el suelo y oler tantos de tierra,
De arrodillar con el clarinete desdentado al elefante,
Apunto de estañarme a Rizos y a sus últimos pasos de baile.

Pero Mina, ahora me acabo.
Como se acabaron los días de Charles
Y cayeron a rugidos los ojos de Pointe du Lac
Me acabo como los anillos rodantes,
Como la calada de otoño.
Como a través de un sueño
Cual gato humeante que saluda con su sombrero y desaparece,
Me acabo.

By Dimas

lunes, 19 de abril de 2010

Portales de bohemia

Al despertar, la umbría y el relente desaparecieron y me encontré con una callejuela íntima y chisporroteante de vida, donde los pintores callejeros se confundían con los ancianos que tomaban el sol cenital en las banquetas que traían de casa y donde los trileros confundían a los troleros con los viajeros de paso. Me levanté rápidamente, lleno de vergüenza, y salí corriendo de aquel portal mitigador de pesares. Me costaba correr, quizás por mi presteza en quebrar la barrera del sueño y la vigilia o quizás porque la calle estaba en pendiente y yo iba a la zona más alta del barrio, pero no lo pude precisar entonces. Giré a la vuelta de la esquina y tropecé con uno de esos pivotes que impiden a los coches, inexistentes en aquellos lares, estacionar arriba de las aceras. Caí al suelo, siendo los incisivos centrales y laterales los únicos que intentaron frenar mi caída. Aturdido, ofuscado, herido psicológica y físicamente, arrastrándome por el nuevamente suelo rociado, llegué a la entrada de un nuevo portal, esta vez de un pequeño hostal. Y al tercer escalón resucité.

Sólo tengo una pregunta, Camino


Sigues caminando a saltos por el lomo de las ballenas,
Después de enfrentarte al circo y resbalar como el maquillaje mojado.
Sigues esperando decir: Soy un delfín desnudo y encantado,
Pese a las rocas vivas y a las tapias de los cementerios.
Buscas y encuentras tus pies,
Buscas y encuentras flores de curso legal.
Tienes todas las puntas del camino en un ramo,
Pero no su fin,
Ni su bonita tristeza.

Cada vez valoro más volver,
No oír a nadie con alma ni piel en la despensa,
Ni tener por que vender ni una sola palabra a las sogas.
Tu ropa está impecable,
Tus sentidos intactos,
Los bolsillos desembotados
Y por fin, las manos libres.

Podría tender un manto blanco sobre Cristina
Y guardarla como una chica que me miró después de todo,
Practicar un aviso de gaviotas, una oda a la amistad
Cuando camina cerca de la cárcel
Y mira al sol como sastre.
Podría repetir para siempre:
“Ahora ¿A dónde?”
“Ahora ¿A dónde?

El tacón de tú voz borda ecos por pasillos y mazmorras,
Se deshace del verdadero amor que no quiere para buscarme,
Y yo sólo puedo estrecharle una mano desde mi boca
He intentar que levite como las hojas
Hechizarla como los océanos a las barcas sin vela
Que respiran, que juegan, que duermen solas.

Cuando un invierno más me dice que el invierno está por venir,
Cuando todo lo que soy es un Abril que se disfraza,
Cuando sobran las palabras pero quedan cosas por hacer.
Bien, estoy en el camino, así que sólo tienes que silbar
y darme unos segundos para aparecer.

By Dimas

A PROPÓSITO DE… Después de dormir 12 horas (21.30-9.30) y de acariciar mis pies como si ya no los volviera a ver más, después de la Senda del Poeta en la que tras 80 km todos odiamos un poco la poesía, después de que gente se quedara a escucharme con su vino y sus porros, después de que gente se quedara incluso sin nada a escucharme, después... escribí esto

lunes, 12 de abril de 2010

Te bailan las aceras a las doce campanadas


Te bailaban las aceras a las doce campanadas,
era el momento en el que juntos pecaban borrachos y hadas.
Hipan segundos al eco de alpargatas de anís,
lentes neblinosas, sonrisas de licor y manchas carmesí.

Doncella soy caballero y cabalgo hacia vuestro apuro,
si de soslayo verso en silencio, despeinado y cauteloso.
No os engañe mi aspecto desaliñado y andrajoso,
taberneros han aliviado más despedidas que saludos.

Ahora mi sino es de un bohemio que erró al tomar camino,
ni tesituras, ni texturas, soy prófugo del descuido.
Mi armadura no acompaña a los placeres que me inclino,
tabernero, ¡una jarra! quiero caer en el olvido.

Que por masacres y batallas fui ante todo conocido,
el más grande de los hombres - decían - jamás vencido.
Más fue una dama quien empuñó contra mi su cometido
y me asestó las más tiernas lecciones en cortante filo.

Atado, amado, perdido...
Tocado, besado, hundido...

viernes, 9 de abril de 2010

"Solté a Teddy en un valle"


Miré que bien me paraba
Mi camiseta de matar gigantes,
Peiné mi barba postiza
Al borde del espejo,
Solté a mi perro,
Y me dirigí al centro.

¿Cuantas veces grité llaves de jardín
Y le puse nombres preciosos al Sur?
Todo para verme aquí.
Fuera del mármol de Psique
Y del arrollo cristalino donde le dimos trote al porvenir.
Encadenado a hebras de regaliz
Mi sol apunta en su fogón;
Un nuevo número mágico,
Distinto apodo,
Otro paso de rail.

Yo echo de menos todo lo que no me cabe en los bolsillos,
Pero es hora de desflorar el telar con el más profundo de los abrazos.
De hacer frente sin el plectro a la mimosa,
Sin la espada a el alma que guardaba de tu boca.
Hay que llamar a las hiedras, a los dientes de león, a la hojarasca, a la maleza
Que lo cubran todo rápido,
Como sólo el adiós sabe hacerlo
y tranquila, si sonríen amapolas desde tu epitafio
me giraré en secreto para verlo.

Rompan filas las ortigas
Hay que darle caza al corazón
Desde otra orilla.

Bien, y allí me encontró,
Mis queridos pocos y valientes.
Yo patinando entre el tomillar como los arces
Y ella escupiendo bien alto guirlache.
Arde súbitamente con llama y sin explosión.
“-¿Cómo te llamas?”
“-Léeme los labios”
Y me besó.

By Dimas

A PROPÓSITO DE… Gracias a todos los actores del reparto del poema, sobre todo a Teddy que no se alejó mucho. Habrá ración doble de chocolate para todos esta noche.

miércoles, 24 de marzo de 2010

"Yo no estuve aquí"


Al incorporarse en la cama, miró al manchado suelo y encontró un rotulador negro tirado. Se desperezó tirando hacia atrás sus largos y arrugados brazos y haciendo un ruido extraño, con una espina clavada en la garganta, y se levantó. Cogió el rotulador y lo miró con nostalgia, tal vez pesando en su inocente infancia. Comenzó, sentado de nuevo en la cama, a hacer malabares con él, pasándoselo de un dedo a otro sin tocarlo con la otra mano(¡no se había olvidado!). Se puso de rodillas en el colchón y, en la turbia pared, encima del barroco cabecero, empezó a escribir. “Yo no estuve aquí”, puso, y debajo firmó con una “o” mayúscula y un punto. Salió de aquel desconocido lugar y, teniendo claro lo que tenía que hacer, se dirigió a la que una vez fue su casa.

Pasó casi todo el soleado día vagando por las cambiadas calles de su ciudad. Reconoció un edificio semiderruido, que logró identificar con el colegio que lo vio crecer gracias a un cartel que pendía de una de las ventanas tapiadas del segundo piso. Ya estaba cerca. Sólo unas cuantas manzanas más. Se trataba de un barrio céntrico y peligroso, infectado de prostitutas en cada una de las esquinas y de toxicómanos con síndrome de abstinencia tirados por las destrozadas aceras. Otrora fue un barrio residencial, de esos en los que cada vivienda era unifamiliar, de dos plantas con buhardilla y contaba con un pequeño jardín en su parte posterior. Ahora, la expansión urbanística que él había vivido desde la cama de un hospital, las había destruido y hábía puesto en su lugar cientos de amontonados bloques de edificios altísimos, cuyas recias siluetas acristaladas apenas dejaban llegar los rayos del sol al sempiterno suelo húmedo. Todo lo embargaba una fina capa grisácea, de polvo en suspensión, como el de las casas abandonadas del campo. A este deprimente panorama había que añadir la repentina llovizna ácida que comenzó a caer entonces, lo que le daba al vecindario un aspecto más gótico y siniestro si cabe, y le obligó a guarecerse en un estrecho portal.

Finalmente, y tras haber amainado la lluvia, vislumbró, entre las enredaderas que se abalanzaban sobre ella, su casa, una de las pocas antiguas viviendas que quedaban en pie, aunque eso sí, muy deteriorada. De todas formas eso no le importaba, no necesitaba entrar, pues lo que estaba buscando se encontraba enterrado al pie del arce que había en el jardín de atrás. Se arrodilló delante de él, y escarbó y escarbó, apartando de vez en cuando las flores silvestres que habían crecido alrededor de su tronco y que caían ahora, marchitas, sobre su agitada cabellera. Minutos después, y con las manos ensangrentadas, consiguió rescatar su tesoro escondido largo tiempo atrás. Lo cogió, se lo metió a la boca, y apretó el gatillo.

sábado, 20 de marzo de 2010

El Sitio Ciego.


Creía que construíais estatuas de fuego,
Y rosas sin pétalos
Por eso el limbo lleno de maletas,
Por eso los ojos tan y tan abiertos.
Por eso me paseé hasta tus huellas,
A atrapar cabellos sueltos
En las corrientes de aire.
Pero nada.
Supongo que todo es desaparecer
O intentarlo.

By Dimas

A PROPÓSITO DE... Saludos a la gente ingente que se paró presionada para hablar con nosotros la última noche de Fallas y al tipo ese que se bajó de un árbol mientras todos le aclamaban y a los italianos que salieron amitosamente corriendo, y a la bollera que pillamos meando y a la chica que Sergio le compró unas gafas para ligar con ella pero que al final no y a la zamorana que me quería pero no lo dijo (jajaja) y a los de Salamanca que éramos nosotros dentro de diez años y por supuesto a todos los que nos indicaron el camino

martes, 16 de marzo de 2010

"Principios básicos de Astronomía"


“Entretén al fuego mientras llegue
Y confíame tu sonrisa”.
Eso fue lo que le dije
Cuando faltó mi huella a la cabaña de sus días.
“Un pastor podría atabalear
La arrebolada hasta traer aquí tus mejillas
Y sin apenas contar con ninguna letra de mi saliva”.
Eso fue lo que me dije
Cuando escalé con migas al lomo de las palomas
Y pensé un segundo en bombardear con plumas
El vuelo de los demás por la avenida.

“Sigue al resto, yo me muero por mi cuenta”.
Le dije al capitán de mis amigos
Cuando el fango ya era un animal por mi espalda
Y la lluvia me tocaba la sangre como un niño.
“¿Arrancando teclas de piano, ola de polillas?,
Yo esperaré a mi día
Como silbo principios básicos de astronomía”.
Las colillas jugaron su ceniza.
Las garrapatas se hicieron con los botones de mi camisa .
Y colas de zorro limpiaron el agujero de mi pecho
Como un sueño más, visto o no visto desde la bahía.

“Idiota, no te sonríe a ti, es una de esas chicas
De sonrisa estrábica”.
Andábamos por el centro de los círculos de magdalena
Cuando me repetí eso.
“Yo que sé, si una chica pasa desapercibida en una caja de música
Es que es mona”.
Ay! mi sencillo homenaje al technicolor,
Se lo digo por ti cada noche.
Taña o no tu falda,
Llueva o nieve
Me mires o no como suena
Un paseo por el parque.

By Dimas

A PROPÓSITO DE... En la creación de este poema no sufrió ningún animal, nigún animal vivo quiero decir, con el resto, yo y el equipo de iluminación nos cebamos :)

martes, 9 de marzo de 2010

"Instrucciones para abrir una caja, querida Pandora"


Vas montado en el balcón,
Lanzas el cigarro y hace un arco perfecto.
En las profundidades
Las calles son cruzadas sin ti
Y la única bandera tiembla sólo un poco
A la derecha del sofá,
Como la lluvia que ha dejado de caer
Y que ahora es pasto de las luces en el suelo.

Parece mentira pero
Puedes oír el traqueteo del vagón en la mina
Mucho después de haber cruzado el puente para volarla
Incluso empeñar tu reloj para volver sólo un tic-tac atrás
Y esta vez no fallar.

No me cantes lo que pasó,
Duende de decoración que mira desde el florero
Sin tener apenas vida,
No menciones el más mínimo aliento,
Ni resuelvas el éter para mi pétalo azul.
Ya pisaremos con el sombrero
El beso alto,
Los bosques incendiados de cerezos a las afueras
El hueco entre el agua y el cielo
Que le dejé al pez volador.

Y porque me da la gana
Porque me comenzaba a apetecer
Comienza de nuevo a llover

By Dimas

APROPÓSITO DE... Poema de expiación desde el balcón del primo Chichas en una hojita de agenda de novia. ¡Gracias a Dios! las tipas tienen toda clase de cosas en esos bolsos parcialmente infinitos que yo no entiendo.Me alegro mucho escribir esta mierda porque maté a muchos fantasmas de una sola tirada. Por supuesto volví a casa colocado y con el brazo fuera de la ventanilla, que es como se debe conducir cuando llueve :)

domingo, 21 de febrero de 2010

EL DÍA UVE

Ya dentro del autobús de la línea 56C con destino a la costa, y mirando fijamente el asqueroso aspecto del bocadillo comprado en el establecimiento coreano de al lado, el todavía Joven Otrebo comenzó a divagar sobre cómo haría para morir esa noche. Había leído mucho sobre lo que ocurriría, sí, y sobre cómo afectó a diversos personajes, también, pero no tenía ni idea de qué es lo que iba a pasar exactamente: ¿Qué iba a bajar del cielo? ¿Qué iba a subir de la tierra? ¿Qué iba a emerger de la oscuridad líquida? ¿Qué puerta de qué dimensión se abriría? ¿Qué cataclismo sucedería?

Con la mente ocupada en estas y otras cuestiones llegó a la parada en la que tenía que bajar. Se levantó del pegajoso asiento atestado de firmas de adolescentes sobre hormonados y bajó del autobús. Esperó a que arrancara el conductor para poner rumbo a su destino, al Acantilado del Gadú, pues era una zona protegida y, por tanto, prohibida para cualquier invasor. Habiéndose asegurado de que nadie le seguía con la mirada, algo muy improbable a aquellas horas de la noche y en aquellos lares, comenzó a andar, primeramente, por el ancho arcén de la carretera nacional por la que había llegado con el autobús, esta vez unos cuantos centenares de metros en dirección contraria. Después, se adentró por el denso matorral que se extendía a su izquierda, por un pequeño camino de unos ochenta centímetros de ancho, libre de los altos arbustos que lo lindaban.

Conocía todo ese camino de memoria, desde que era pequeño. Pero había algo poco familiar, le había embargado una sensación fría y distante desde que se había encaminado por él.
Se estaba alejando.
Quizás se había equivocado y se había adentrado en la espesura antes de lo convenido… quizás esa sensación se debiera a lo que estaba aconteciendo sobre su cabeza y era lo que tanto había estado esperando…
Miró al cielo, cielo despejado, despejado de nubes y claro, claro como la luz de luna que bañaba tibiamente la explanada que lo envolvía y que formaba siluetas sobre el oscuro suelo.
Y lo vio. Vio Venus acercándose a la esfera plateada de la luna llena. Y el todavía Joven Otrebo seguía alejándose del lugar. Era una sensación indescriptiblemente familiar, agitada y familiar, sobrecogedora y familiar, angustiosa y familiar.

Afuera, en la fría distancia, un gato montés gruñía y dos jinetes iluminados se acercaban. El viento empezó a ulular. Y él seguía alejándose, hasta que dio de bruces contra la arcillosa realidad.

jueves, 18 de febrero de 2010

PIEDRAS DEL VERANO


El tablero ha ido a parar su giro
Al agua de la calzada.
Con sus damas negras
Y para sus blancos días
Anegando el corazón de llamas frías.

El cactus sobrepasa las piedras
Cortando sus huellas de carro
Sus prendas pendientes
Su lacrimal de amapola
¿Qué es aquello que luciste
Bajo el crepúsculo caliente
Y el candelabro de las olas?

Id llenando el ataúd
De rescoldos de saliva,
Pez de declaraciones.
Id con puñados de tierra
Traídos por nudillos sangrientos
En el aire desde las entrañas.

En aras de Me quiere, no me quiere
La margarita no volvió a hablar
A veces, cuando todo ha terminado,
Voy a ver si estás.

Las cajas de música mudas
Playa de palmas blancas
La sonrisa timbrada viuda
Todo al ciclón de aldabas de salón
Todo bajo delicadas sombras de pasos
Espadañas combadas del carbón
Todo al borde del verano
Todo donde tu y yo.

By Dimas

viernes, 12 de febrero de 2010


¿Recuerdas cuando jugábamos a pedalear por mi calle montados en bicicletas antiguas?
Yo necesitaba mis patines, por que no sabía montar a dos ruedas.
Fue entonces cuando a ti se te ocurrió que empezáramos a escupirnos cada vez que nuestros manillares se vieran de frente.

¿Recuerdas aquel verano que viniste a mi casa y me viste por primera vez
con mis braguitas blangas de rosas estampadas?
Un día se te ocurrió decirselo a los chicos de la calle de abajo y ya sólo podía sonrojarme cada vez que me miraban.

¿Recuerdas aquellas veces que jugabamos al escondite con tus amigos?
Te contaré un secreto, no soy tan estúpida:
Sabía contar hasta más de dos, pero no tenía ganas.

jueves, 11 de febrero de 2010

¿Crees en lo increible?


Dejé de creer en las señales
A la edad de veintiún años,
Cuando observaba a Jesse
Mesar los destellos del sol
Sin el dedo corazón,
Allá en los campos de trigo.
Sabía que algún día
Sería abandonado
Y vi elevarse a los ángeles
Como cuando espantas
A un puñado de pájaros.

¿Qué hacer cuando caminas hacia atrás
Con el pulgar extendido hacia el sur
Y cargando con el cartel de desterrado?
¿En qué tienes que pensar
Cuando no esperas nada oculto tras las cosas
Y algo te dice “Ya no estoy aquí”
Desde cajones de mesilla y soportales?

Era divertido esperar a las coincidencias,
Ponerles nombre,
Ungirlas con un mensurable beso en la frente
Y soplarlas desde el pecho como pavesas
Hasta que vuelen como una plegaria
¿Sabes a qué me refiero?

Como cuando vas chafado en el asiento
Con los focos de otros coches en los ojos
Planeando a saltos la carretera principal
Y maldiciendo cuanto ves al otro lado de la luna
Y enchufas la radio y saltan chispas
A poder ser líquidas
Y suena tu canción preferida
Y gritas: “Es imposible que suene en esta emisora,
Es imposible ahora que la necesito”

¿Sabéis…? Una vez vi una explosión azul
En el frío de una barandilla
Y el metal me guiño el ojo con todas sus pestañas
Y adiviné que pasaría la poli por delante
Trece segundo antes de que el agente
Decidiera tomar esa misma calle.

También cuando alguien llama a casa
Y descuelgo y no dice nada
Siempre pienso que es ella
Y que sonriente lleva en la otra mano
Una tercera rosa y que sabe donde ponerla.

Otras voy al huerto abandonado
Dejado de la mano de las almenas destruidas
Y de la yegua percherona
Y miro al cielo como una bufanda enganchada en la cancela
Libre de pasquines y herrumbres
Y cuento a las estrellas desnudas
Y pienso que ellas me cuentan a mí
Y son todo ojos y su nimbo un parpado alegre
Contento de verme

Así como el león tuvo una roca donde dormir
Y Selene volvió a Endimión
Así yo viviré más que nadie
Con mi mente jugando a la rayuela
Dos pasos por delante
¡Canta conmigo canciones propias de Septiembre y demás luces!
Yo la vi mientras se hundía en la bañera,
Cuando escondió su boca como un naipe
En la espumosa leche.
Cuando le susurré: “Unas veces estoy enamorado de ti, otras no
Pero siempre, siempre quiero follar contigo”

Sería genial hacer desaparecer lo más grande
Delante de las miradas atónitas de la gente
Vaciar el cuadro de polvo sin el bandido
Esperando su regalo detrás
No ver llorando a mi mujer
Con mi sangre ambivalente
Apeándose del turno sonrosado de sus manos
Y si caigo de esta silla, que caeré
Haré algo increíble,
Levantarme.

By Dimas

APROPÓSITO DE... Bueno, este es un poema más complicadillo que el anterior, pero es de los que me gustan a mí, así que estirar vuestra imaginación y percepción cuanto podaís y si elaborais teorías propias sobre el poema meteros en "zarpazos".

lunes, 1 de febrero de 2010

Intento de suicido número 1

- ¡Ahora es el momento de morir, no vale la pena seguir viviendo sin una botella de champán caro entre mis manos … me voy al Puente 24 de Noviembre! - grita el Viejo Otrebo a los cuatro vientos, para ver si alguien le escucha y, así, en un intento de detener una tragedia segura, ese alma caritativa le diera una botella de champán, licor o cualquier otro recipiente repleto de elixir amnésico.


La respuesta fue (casi) Total Silencio. Sólo se percibía el toque de las tres en el campanario de una Iglesia imaginaria. Sólo se percibía una sirena en la lejanía anunciando una muerte más. Sólo se percibía la lluvia sonámbula acariciando los adoquines de una decimonónica travesía sin nombre. Sólo se percibía unas pisadas cristalinas de un anciano reverberando en los muros de una casa sin paredes.
Aún así, las saetas siguen cantando a los pasos y los grillos siguen cantando a las hembras. Pensar que el mundo se va a parar porque un hombre se va a suicidar, es como afirmar que los ángeles no mataron a Annabel Lee.


Habría matado por un poco de bebida, y seguir flotando por encima del mar de nubes anaranjadas que esa noche inundaba el cielo, y seguir siendo la única persona que podía ver la inconmensurable belleza de la diosa Selene, vigía de la tormenta. Pero ese trago no llegaba, y cada vez más rápido descendía hacia los abismos atezados de la realidad.


Y le dolía la cabeza. Y sintió náuseas...


La vida pone a cada uno en su sitio, pero eso no ocurrió aquella noche con el Viejo Otrebo. Tendría que esperar a la siguiente noche sin luna para saber qué hay al otro lado. Para saber qué hay debajo de su puente